Henutsen's profileMi Fantástico EgiptoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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¡Gracias por tu visita!
♥ LoLi ♥ ♪♫ ♀♂ ♪♫wrote:
Oct. 10
ιrenewrote:
Fatástico realmente fantástico. Mis más sinceras feliciaciones por tu espacio. Lo he encontrado de pura casualidad, y la verdad es digno de ser comentado en su favor. Me alegro habe tropezado con este lugar.
^_^
Sept. 30
Alexandra Bravowrote:
hola yo tamb soy amant d Egipto y su cultura... I love Egypt history :) y tamb los gatos d paso.. :)
megustaria q seamos amigos :) tengo un amigo d egipto, hace 7años y siempre conversamos... aprendi 1 mes d arabe... dificil pero fascinante! has ido a una mezquita? yo fui a una aki en mi pais.. interesante!
saludos,
Ale
Dec. 27
suulka aletargadawrote:
precioso espacio , saludos desde barcelona muakk
Dec. 2
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Mi Fantástico EgiptoTodo Un Mundo de Fantasía 9/23/2005 La ciudad de las cien puertas
![]() Entrada al templo de Karnak. De frente, la avenida de esfinges, y al fondo, los pilonos o muros de entrada de los sucesivos recintos sagrados.
En una civilización donde sólo los arquitectos reales conocían los secretos de la construcción, las edificaciones eran muy bajas y de materiales como el adobe o los tallos de papiro, la planta que nace a orillas del Nilo. Los pilonos, esos altísimos muros de piedra que flanqueaban las puertas de los templos, eran una demostración más de la grandeza del rey-dios, el faraón que los mandaba construir.
![]() Estatuas de gigantescas proporciones servían para demostrar a los pueblos de la época el poderío de los faraones.
Sin duda, tanto los egipcios como las gentes que venían de más allá de los confines de Egipto palidecían al ver construcciones de un tamaño que nunca hubieran imaginado, o estatuas y colosos de piedra que hablaban del dominio de sus reyes. Allí en Tebas se encuentran dos de los más grandiosos templos jamás construidos por los faraones: el templo de Karnak y el de Luxor.
Interior del templo de Karnak. Detalle de la sala hipóstila y sus inmensas columnas. El conjunto monumental de Karnak está formado por tres templos, entre los cuales sobresale esplendoroso el santuario del dios Amón, que cubre la friolera de 30 hectáreas de extensión. De este templo, la parte más extraordinaria es su sala hipóstila, donde un bosque de 130 colosales columnas deja boquiabierto al visitante. Cada una de ellas mide 25 metros de altura y son necesarias ocho personas unidas por las manos, con los brazos extendidos, para poder rodear su perímetro, en el cual cabría la catedral de Notre Dame de París. ¿Cómo edificaron esta maravilla? ¿Cómo pudieron levantar capiteles de 15 metros de diámetro donde caben perfectamente 50 personas de pie? Sin duda alguna, este templo fue en su día el centro del mundo; una de las construcciones más asombrosas que el ser humano erigió en la antigüedad.
Entrada a la naos, la estancia más pequeña y sagrada del templo, donde se encontraba la estatua de Amon Ra. Dentro del conjunto pueden contemplarse obeliscos, capillas, templos, enormes pilonos hasta un número de diez, infinidad de edificios e incluso un lago sagrado de 120 metros de largo donde los sacerdotes realizaban sus liturgias nocturnas. En una esquina, la imagen del escarabajo sagrado o escarabeo, uno de los símbolos más venerados por esta cultura. Podría decirse que casi todo gobernante que pasó por Tebas quiso ampliar el conjunto con un templo propio. Durante 2000 años no cesaron de añadirle construcciones. No obstante, los que más aportaron a la grandiosidad de este complejo fueron dos de los más egregios faraones de la historia: Seti I y Ramsés II.
Un vigilante de Karnak con la vestimenta tradicional egipcia. También hay una zona que fue levantada por Amenophis IV -Akhenaton-, el faraón que más quebraderos de cabeza está dando a los teólogos por sus enigmáticas relaciones con el origen del cristianismo y los manuscritos del Mar Muerto. Un rey que prohibió el politeísmo y ordenó el éxodo de toda la población de Tebas hasta Amarna para que olvidaran Karnak y se dedicaran al culto de Aton, el único dios, representado por un disco solar bañándolo todo con sus rayos. Pero la poderosa casta sacerdotal no permaneció impasible ante la pérdida de sus privilegios, y los historiadores coinciden en afirmar que ésta tuvo mucho que ver en el fin del reinado de Akhenaton, muerto en extrañas circunstancias. Al día siguiente de sus funerales, los sacerdotes recuperaron sus prebendas y la población regresó a Tebas, que siguió creciendo en grandeza a la sombra de sus mil dioses zoomórficos. Akhenaton fue declarado faraón "maldito" y se ordenó destruir todo lo que tuviera relación con él en Karnak.
Detalle de la avenida de las esfinges: cabezas de carnero y cuerpos de león. Para desplazarse del templo de Karnak al de Luxor hay que caminar por una avenida de un kilómetro de largo, bordeada de esfinges con cabeza de carnero y cuerpo de león. El pilono de entrada al templo está flanqueado por dos estatuas de granito gris de 15 metros de altura -representan la figura de Ramsés II- y uno de los dos obeliscos que originalmente fueron erigidos aquí; el segundo está en la Plaza de la Concordia de París.
Pilono de entrada a Luxor. El obelisco gemelo que falta está en París. En el templo de Luxor, como en tantos otros, los muros son auténticos libros abiertos donde se narran escenas de la vida cotidiana, hazañas épicas de los faraones, como la victoria de Ramsés II sobre los hititas en la batalla de Kadesh, o hechos históricos como la inauguración de un granero. Los egipcios, y en particular sus escribas, anotaban minuciosamente todo. De ahí que sepamos tantas cosas de esta civilización a través de lo escrito en papiros y paredes.
Relieves en los muros del templo de Luxor. El templo de Luxor se descubrió en 1881 enterrado y lleno de nidos de palomas. Desde entonces su subsuelo no ha parado de ser excavado. Recientemente se ha descubierto un zulo, a un metro de profundidad, que escondía numerosas estatuas de enorme valor arqueológico.
Una de las estatuas sedentes de Ramsés II a la entrada de Luxor. En sus patios proliferan las imágenes gigantes de Ramsés II, un faraón megalómano como ningún otro personaje en la historia de la humanidad que dejó su sello en cada rincón, en cada piedra de Egipto. Una de sus manías fue que nunca se dejó reproducir con la barba rizada hacia arriba como todos los reyes, pues eso significaba que el faraón había muerto. Todas las imágenes pintadas o esculpidas de Ramsés se caracterizan porque su perilla o barba es recta hacia abajo, dando así a entender que era un ser inmortal.
Patio interior de Luxor, decorado con decenas de estatuas de Ramsés II. Desde la base de uno de estos colosos miro hacia el otro lado del Nilo, la orilla por donde cae el sol. Allí está el reino de los muertos, el Valle de los Reyes y Reinas donde se encuentran enterradas las tumbas de los faraones. Son demasiadas cosas para ver en un día y decido dejarlo para el siguiente. Así que saliendo del complejo arqueológico me meto caminando por las callejuelas de Luxor, la antigua Tebas, imaginándome cómo pudo ser esta población en los tiempos en que Homero paseaba por allí del brazo de su amigo Ramsés II. Los gritos de los vendedores de verduras y el aroma a especias del desierto de Nubia me devuelven al mundo real. Tengo apetito y entro a cenar en una vieja taberna. El aire está cargado de humo de las pipas de agua. Huele a tabaco de miel y manzana y los hombres toman infusión de carcadé y juegan con pasión al bagamón. ¿He dicho que volvía… al mundo real?
9/22/2005 Egipto reclama sus tesorosEgipto ha puesto en marcha una auténtica cruzada para recuperar tesoros arqueológicos que le fueron expoliados por las potencias coloniales. El Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto (CSAE), con sede en El Cairo, ha pedido ayuda a la UNESCO para recuperar cinco piezas clave de su pasado histórico que se exhiben en algunos de los más prestigiosos museos occidentales. Al museo británico de Londres, por ejemplo, le reclama la piedra de Rosetta, que fue clave para descifrar el significado de los jeroglíficos egipcios. Al museo de Berlín, su principal atracción: el busto policromado de Nefertiti, las otras piezas son el zodiaco del templo de Dendera, que está en el Louvre de París; la estatua de Hemiunu, el arquitecto de la pirámide de Keops, que está en Alemania; y el busto de Anchhaf, constructor de la pirámide de Kefrem, expuesto en un museo de Estados Unidos.
No es la primera vez que el CSAE se enfrenta a los grandes museos, pero en esta ocasión la cosa va en serio. La entidad que vela por la conservación del rico patrimonio arqueológico egipcio asegura con firmeza que al menos cuatro de estas cinco piezas fueron robadas "por el imperialismo". La única que fue sacada legalmente fue el busto de Anchhaf. "Algunas piezas salieron del país hace mucho tiempo, como el busto de Nefertiti, en 1912", dice Nadja Tomun, responsable del departamento de relaciones exteriores del CSAE. "Por eso no es fácil saber si lo hicieron legal o ilegalmente. Sin embargo, en el caso del busto de Nefertiti estamos seguros que salió de Egipto de forma ilegal. Y también la piedra de Roseta y el Zodiaco. Los museos no quieren ni oír hablar de devolver estas piezas, entre otras cosas, porque son únicas. Pero también son claves para la herencia cultural de Egipto".. El busto de Nefertiti lo descubrió un arqueólogo alemán que lo sacó a escondidas del país. Egipto no supo de su existencia hasta 1923 cuando se exhibió en el museo de Berlín. El entonces régimen nazi se negó a devolver la valiosa pieza.
Egipto ha pedido a la UNESCO que ponga a trabajar al comité que se encarga de mediar en este tipo de conflictos. La pasada primavera, gracias a este departamento Italia devolvió a Etiopía el gran obelisco de Aksum, de 1.700 años de antigüedad, que las tropas fascistas de Mussolini robaron en 1937. Nadja Tomum nos dice, además, que Egipto ha solicitado también a la UNESCO que convoque una reunión este otoño en El Cairo con representantes de la veintena de países que llevan años intentando recuperar piezas de su patrimonio expoliadas, como Grecia, Irán, Iraq o Siria. A parte de estas cinco importantes piezas, Egipto sigue buscando vestigios de su pasado que a lo largo de las últimas décadas han salido ilegalmente del país. El Consejo ha creado un departamento de investigación especial que se encarga de buscar objetos en los catálogos de los museos, en las listas de subastas y en los anuncios de internet.
La campaña para recuperar su patrimonio ha dado sus primeros resultados. En los últimos tres años ha recuperado el sarcófago de Akhenaton, un busto de Nefertari y una momia que podría ser la de Ramses I. Además ha desarticulado dos bandas organizadas que se dedicaban al contrabando internacional, con la complicidad de funcionarios egipcios. Si ir más lejos, el mes pasado un tribunal egipcio condenó a cadena perpetua a un antiguo responsable del mismo Consejo de Antigüedades por dotar a los traficantes de certificados que garantizaban que las piezas auténticas que se sacaban del país eran falsas. El Consejo ha amenazado con suspender las misiones arqueológicas a aquellos museos o entidades que se nieguen a colaborar. Es lo que aquí se conoce como "presión científica". La estrategia ha funcionado con el Museo Real de Arte e Historia de Bruselas, que ya ha prometido devolver a El Cairo un relieve de la tumba del sacerdote Senenu, de la V dinastía.
http://www2.rnw.nl/rnw/es/actualidad/cultura/cul050919_egiptotesoros?view=Standard 9/15/2005 La policía impide el contrabando de una estatua de Ramsés IILa policía turística de Egipto abortó un intento de sacar de contrabando al extranjero una estatua del faraón egipcio Ramsés II que iba a venderse por 695.000 dólares, publicó hoy el diario local Al Ajbar.
El periódico, que cita a fuentes de las fuerzas de seguridad, indicó que los implicados en el delito son un hombre que tiene un negocio de equitación en la zona de las pirámides de Giza, a las afueras de El Cairo, y dos desempleados. La estatua, de tamaño natural y esculpida en granito rosado, fue extraída de una de las excavaciones arqueológicas que se llevan a cabo cerca de la pirámide del faraón Kefrén, precisó el rotativo. Las tres personas fueron detenidas en el lugar donde ocultaban la antigüedad, después de que cayeran en la trampa que la policía les tendió al acordar tres de sus agentes, que se hicieron pasar por contrabandistas de arqueología, la compra de la estatua y su salida del país. A finales de agosto pasado, un conductor y un empleado egipcios fueron detenidos por intentar vender una momia de la época faraónica por 17.000 dólares. En los últimos años las autoridades de Egipto -país donde se calcula que sólo se han desenterrado un 30 por ciento de sus riquezas arqueológicas- han detenido a decenas de personas por haber robado momias y otras antigüedades de sitios monumentales. Ramsés II, de la XIX Dinastía de faraones del Imperio Nuevo Egipcio, ocupó el trono hace unos 33 siglos durante 68 años, en uno de los reinados más largos de toda la época faraónica. Durante su gobierno, Egipto afianzó sus fronteras en el sur, el oeste y el norte, donde guerreó y acabó firmando un tratado de paz con los hititas, un pueblo del centro de Anatolia, en la actual Turquía, que dominaba el territorio situado al norte de lo que hoy es el Líbano.
EFE
9/1/2005 Descubren tumba de cinco mil años de antiguedad
8/29/2005 MomiasALFONSO LAFORA
EL PAÍS - Madrid - 19-09-1995
MomiasUna muchachita ilustre, amortajada desde la noche de los tiempos, acaba de ser identificada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid. Llevaba 111 años en una sala de la Cátedra de Anatomía, en su urna de cristal, reposando discretamente, pero ha sido ahora cuando por fin se ha logrado desentrañar su filiación: resulta que hace unos tres mil años ella fue la princesa Isis, joven sacerdotisa, cantora en el templo de Amén (Tebas, Grecia, UE), y al parecer encontró la muerte a causa de una tuberculosis localizada en su rodilla izquierda. Mala pata, desde luego. Conviene mencionar que el descubrimiento ha sido posible gracias al afán investigador de un egiptólogo español, Esteban Llagostera, quien tras casi veinte años de rastreos documentales ha logrado desvelar y ofrecer al mundo la identidad de la chica. Isis, 14 años, un brillante porvenir, tenía entonces más de cien hermanos y apenas alcanzaba un metro y treinta centímetros de estatura. Pero su linaje encubría con creces esta circunstancia. De hecho, era hija del gran faraón Ramsés II y fue facturada hacia Madrid en 1884 (de contrabando) por el entonces cónsul general de España en Egipto. Poco podía imaginarse ella el revuelo que su persona habría de originar treinta siglos más tarde. Pero, hablando de momias, no deja de resultar curioso este afán humano por conservar lo que de un modo natural tiende a pudrirse. Aunque tampoco puede afirmarse que dichas prácticas carezcan por completo de sentido. Porque el embalsamamiento y la momificación, incluso la fosilización, no son procesos que incumban, únicamente a soportes físicos o anatómicos: fermentan también en las mentes vivas, y son capaces, por desgracia, de perdurar hasta la misma eternidad. Esta chica, Isis, tendrá tres mil años, de acuerdo, pero en ningún caso ha de sentirse sola. Tiene colegas, y muchos, en todas partes. Momias que se resisten al curso de la evolución cerebral, que la retrasan y que a menudo actúan de este modo en un reflejo que por sí mismo delata una ignorancia perturbadora. Casi incomprensible. Por ejemplo, aquellos que se solazan provocando, vejando y martirizando a unos pobres animales en festejos y domingadas locales a las que se suele denominar "encierros". Esta gente se apoya en razones culturales o de tradición para defender tales prácticas, y no acostumbran aceptar regateos. A la sazón, hace pocos días se organizó en Móstoles poco menos que un motín ciudadano a causa de la duración de uno de estos actos. Había allí, cercando el Ayuntamiento, varios miles de personas a las que dirigía un sujeto apodado "El Mesías". Una especie de insólito híbrido entre el papa Clemente y el Cojo Manteca; un fenómeno raro, y preocupante que parecía sustentado apartes iguales por la beodez y lo espasmódico. Lo cierto es que este hombre, no daba para mucho, ni en cuanto a luces, ni en cuanto a profundidad reflexiva, pero ocurre que se subió a un pedestal y que, sin más méritos, se convirtió de repente en un caudillo popular. En cinco minutos, él solito, fue capaz de descuartizar el noble y bello arte de la insurrección. Este negocio de los encierros consiste en soltar unas vaquillas, marcarles un recorrido, encajonarlas y, perseguirlas luego con gran bullicio y alboroto. En el trayecto, los animales son azuzados, atormentados, hostigados y aterrorizados, cuando no heridos o torturados entre el jolgorio popular. Hay gran variedad de modelos, pero en todos reside el mismo hálito purulento, la misma excitación insana, que se apodera del practicante sin que éste pueda sustraerse al influjo hipnótico de la impunidad. Aunque todavía hay variantes peores. Sin ir más lejos, el alcalde de Torres de la Alameda, localidad situada a unos treinta kilómetros de Madrid, ha emprendido una recogida de firmas a favor del toro embolado, un festejo que consiste en lo anteriormente expuesto, pero con un detalle accesorio: prender dos bolas de fuego en las astas del animal. Divertidísimo. Esta práctica está prohibida en nuestra Comunidad, pero el alcalde no es ningún blandengue y ha empren dido una cruzada personal para combatir la norma. Loor y gloria a tan insigne guerrero y pensador. No hay razón, pues, para el optimismo: estos animales, como tantos otros, tendrán que esperar justicia para más adelante. Digamos cincuenta o sesenta siglos. Las hordas humanas son así: más bien obtusas y duras de mollera, y habrán de pasar varios milenios antes de que el antropopiteco comprenda que respetar a los demás animales no es un ejercicio de generosidad, sino una imperiosa obligación. Y una sugerencia, por si colara: hay otros modos de crearse emociones fuertes. De verdad que sí. Por ejemplo,, irse a África, a la sabana, buscar un rinoceronte (sin atar, naturalmente), patearle en la nariz y darle, luego unas palmaditas amistosas para ver si ha entendido la broma. A solas con él. O mejor aún: ¿por qué no prueba esta gente a colocarse una antorcha en el pito? Creo que se corre mucho; y que da una risa...
http://www.elpais.es/articulo/elpepiautmad/19950919elpmad_1/Tes/Momias Desafío al desiertoDesafío al desiertoPerdido en un océano de arena a ocho horas en todoterreno de El Cairo, surge uno de los albergues más recónditos del planeta. El Adrere Amellal desafía al desierto gracias a la benigna presencia del lago de Siwa. Entre sus palmeras, leyendas de faraones y la memoria de ‘El paciente inglés’.JORDI ESTEVA
EL PAIS SEMANAL - 28-08-2005
Algunas noches, cuando el sueño tarda en acudir, cierro los ojos y regreso a Siwa. No puedo olvidar mi primera visita, a principios de la década de los ochenta, cuando el viaje resultaba casi imposible porque el remoto oasis era considerado lugar altamente estratégico debido a su proximidad con Libia. Eran necesarias varias mañanas de papeleo en los pasillos de El Cairo para conseguir prolongar los tres días del permiso de rigor que concedía el Ministerio de Defensa. Una mañana de otoño dejé Alejandría y en mi viejo Fiat tomé la carretera del Mediterráneo. Llegado a Marsa Matruh, con sus playas de arena blanca y su mar turquesa, me desvié hacia el sur. Enseguida quedaron atrás los pequeños poblados de los beduinos, con sus higueras y olivos enanos. Las niñas, vestidas de colores chillones, conducían sus rebaños de cabras entre matojos polvorientos. A los pocos kilómetros todo se hizo aún más seco. De tarde en tarde un conejo cruzaba raudo la carretera, mientras un halcón oteaba desde lo alto. Pronto alcancé un páramo calcinado bajo un sol implacable. El viento levantaba torbellinos de arena, que corrían por el desierto como peonzas gigantes hasta que topaban con algún impedimento y estallaban en el aire. Los beduinos decían que se trataba de ifrits o duendecillos. En épocas lejanas, este desierto fue la morada del dios maligno Set, que despedazó a Osiris. Para los griegos era el feudo de la Medusa, cuyos cabellos eran serpientes y que transformaba a los mortales en piedra con su mirada. Para los uahatíes, los habitantes de los oasis, el desierto era lugar de mal agüero, habitado por temibles genios y ogros como la ghula, un monstruo que se metamorfoseaba en una mujer bellísima para atraer a los hombres y así devorarlos. El oasis de Siwa era muy antiguo. Durante la época faraónica, y al igual que los otros oasis egipcios, fue muy importante por su riqueza agrícola, pero sobre todo por su valor estratégico, ya que era un bastión desde el que se defendía el valle del Nilo del hostigamiento continuo de las tribus del desierto. Y, por encima de todo, era conocido por ser la sede del Oráculo de Amón, que los griegos asociaban a Zeus y que fue consultado por los grandes del mundo heleno, de Pitágoras a Píndaro. El Oráculo alcanzó gran fama durante la invasión persa de Egipto. Herodoto relata que el rey Cambises II, tras conquistar Egipto en el año 525 antes de Cristo, se enfureció por un designio desfavorable del Oráculo, que vaticinaba el rápido fin del yugo extranjero, y reunió en Tebas a un ejército de más de 50.000 soldados, que debía atravesar el desierto líbico para alcanzar el templo del Oráculo insolente y no dejar piedra sobre piedra. Pero una tormenta del desierto levantó las dunas y sepultó a las tropas invasoras. Dos siglos después, tras fundar la ciudad de Alejandría, Alejandro Magno emprendió el camino a Siwa para consultar al Oráculo. El viaje resultó difícil; se perdió en el desierto con su ejército y todo parecía indicar que iba a correr la suerte de los persas. Entonces, cuando el macedonio creía que había llegado su fin, Amón-Zeus envió dos cuervos que, con sus graznidos, lo guiaron a él y a sus hombres. Una vez en Siwa, fue recibido con todos los honores, y el sumo sacerdote se dirigió a Alejandro Magno con el título de Hijo de Amón-Zeus y el de Dueño de Todos los Países. Durante las épocas romana y bizantina, Siwa y los otros oasis de Egipto gozaron de gran prosperidad, se cavaron pozos y se construyeron canales y acequias. Se cultivaba la vid, olivos, trigo y frutales. Eran considerados el granero de Roma. Luego el desierto avanzó, sepultando molinos y canales de riego. Con el islam, los oasis perdieron de golpe su importancia estratégica. Ya no eran bastiones para defender el valle del Nilo, sino pequeñas islas en el océano musulmán. Etapas para los mercaderes y sus caravanas. A finales del siglo XV, y debido a los ataques de tribus hostiles, los oasis se fortificaron. Durante el periodo otomano se volvieron prácticamente independientes, aunque pagaban un tributo. En 1820, las tropas de Mohamed Alí, el padre del Egipto moderno, tomaron Siwa para controlar las rutas de caravanas del desierto líbico. A lo largo del XIX, el oasis fue visitado por viajeros orientalistas como Von Minutoli, Bayle St. John, Caillaud James Hamilton, G. Rohlfs o Steindorff. Todos contribuyeron a forjar la imagen enigmática del “oasis de los amonitas” que ha perdurado hasta hoy. Iba pensando en todo ello cuando, a mitad de camino, mi viejo Fiat se negó a continuar. Afortunadamente, no muy lejos se divisaba una construcción de adobe, donde un anciano y su nieto preparaban un té negro como la tinta y freían falafel en un chisporroteante aceite rojo. Muy de tarde en tarde pasaba un taxi colectivo o un grupo de militares. Cuando el sol comenzó a ocultarse, la escasa clientela se dispersó en el desierto, cada uno con un pequeño recipiente de agua con que hacer las abluciones prescritas. Una vez que el sol desapareció en el horizonte, el anciano entonó la llamada a la oración. Todos rezaron sobre una gran estera. Llegó la noche. La luz de un quinqué dibujaba un círculo al que se acercaba una pareja de tímidos fenecs, los pequeños zorros del desierto de orejas puntiagudas. El anciano les arrojó las sobras, y los animalillos, tras lanzarse sobre ellas, regresaron a la oscuridad. Bebimos el último té. Desplegué mi saco de dormir en el suelo y me tendí para contemplar el cielo más estrellado que hubiera visto hasta entonces. Escorpio, en el horizonte, se adivinaba perfectamente con sus estrellas que dibujaban las pinzas, el tórax y el aguijón. ¡Los oasis! Desde hacía dos años recorría aquel desierto. Me había cautivado la extrema sencillez y el inmenso valor que se daba a cosas que en nuestra sociedad pasábamos por alto. El cuenco de agua fresca y pura de determinado manantial, comparar y distinguir entre los frutos de un vergel y los del vecino, mojar una hogaza de pan recién hecho en aceite de oliva verde, preparar té en el suelo con las ramas de un arbusto, bañarse en una poza de agua cristalina… Los oasis me hechizaron. Aquellas islas en el desierto, que habían salvaguardado su cultura durante siglos, acababan de entrar en nuestra era. Quería capturar aquel mundo que se iba. Por la mañana, tras un té cargado, unos militares arreglaron mi Fiat y continué a través de un desierto plano y monótono, hasta que comenzamos a descender, pues Siwa está ubicada en una depresión bajo el nivel del mar. Superadas unas colinas, el oasis surgió como un espejismo. De entre el inmenso palmeral se elevaban grandes formaciones rocosas de figuras geométricas casi perfectas: cilindros, cubos, pirámides… Un gran lago de sal despedía una luz cegadora. En ningún otro lugar como en Siwa he tenido la sensación de haber conseguido penetrar en uno de aquellos libros de la infancia, en los que un camino tortuoso conducía a un paraje mágico. Sobre la gran roca que dominaba la población de Siwa se elevaba la antigua ciudadela abandonada en 1926, cuando una inesperada lluvia torrencial disolvió en pocas horas el adobe de alto contenido en sal como si fuera caramelo. Aquella antigua ciudad fortificada parecía un termitero gigantesco lamido por el olvido. Me palpé el bolsillo. Sí, conservaba la recomendación que mi amigo Am Anwar, del oasis de Bahariya, había escrito para Mahmud Mansur, de Siwa. Las cartas conseguían maravillas. Lograban que se abrieran las puertas de una población obsesionada por la genealogía y la pertenencia al clan, donde uno de los saludos era: “Inta min min? (¿Tú, de quién eres?)”. Am Anwar, que era músico, había trabajado para Mahmud Mansur, ayudándole en la recogida del dátil y la aceituna. Recordaba aún la lengua siwi, de origen bereber, y me enseñó la treintena de palabras que todavía no había olvidado. –Mahmud te ayudará –me dijo–. Él es mi hermano. Mahmud Mansur me recibió con los brazos abiertos. En aquella época no existía ningún alojamiento en Siwa, aparte de un fonduq donde se alojaban los beduinos de Marsa Matruh cuando acudían para comprar en época de cosecha. No existía un lugar como el Adrere Amellal Desert Eco-Lodge, recostado a los pies de la erosionada Montaña Blanca y construido con vigas de palmera, roca de sal y arcilla, mediante una técnica local conocida como kershaf. Este sencillo refugio ecológico, que ocupa varias hectáreas de desierto a orillas del lago de Siwa, tiene su propia huerta de palmeras datileras y olivos, con una magnífica piscina alrededor de una fuente romana. En este lugar tan cuidado, para que la luz eléctrica no amortigüe el brillo de la luna y las estrellas, la iluminación proviene de velas artesanales y, en las frías noches de invierno, se encienden braseros de carbón para caldear el ambiente. Mahmud Mansur me acogió en su casa, una sólida construcción de adobe de varios pisos, donde pasé unas semanas imposibles de olvidar. Por las mañanas le acompañaba en su carreta a los vergeles regados por pozos y acequias. Subíamos a las datileras y yo ayudaba a recolectar aceitunas. Desayunábamos pan recién hecho, queso blanco y olivas, y, cómo no, los renombrados dátiles de Siwa, tan dulces que parecían confitados. Sobre unas ramas humeaba siempre una gran tetera. Tras la faena se contaban historias de cuando los alemanes y los italianos estuvieron en el oasis durante la Segunda Guerra Mundial. Un vecino conservaba, al parecer, la bañera de campo de Rommel. Mi anfitrión contó que en las cercanías de Siwa se hallaba el extraño oasis de Al Gara, habitado por negros descendientes de esclavos. La población de aquel lugar se mantenía siempre constante en 160 habitantes, ya que existía una maldición por la cual si se superaba esa cifra, alguien debía morir irremisiblemente. De modo que, cuando una mujer iba a dar a luz, el habitante más viejo o enfermo era trasladado a la ciudad de Siwa para evitar que falleciera en el preciso momento en que naciera la nueva criatura. Una noche, alrededor de un gran fuego, me aseguraron que al sur de Siwa existía un oasis llamado Zarzura, donde se erguía una ciudad amurallada, resplandeciente como el mármol y repleta de fabulosos tesoros, cuyos habitantes dormían el sueño del encantamiento; aunque hay quien dice que estaban convertidos en piedra. Zarzura sólo la encontraban quienes se perdían en el desierto y de allí jamás se regresaba cuerdo. A pesar de su cercanía al Mediterráneo, el oasis de Siwa permaneció siempre muy aislado. Conservaba sus costumbres, algunas tan peculiares como las del singular matrimonio entre hombres descrito por el viajero alemán Steindorff. Los terratenientes se esposaban con sus jornaleros, los llamados zagala, que no recuperaban su libertad hasta los 40 años; sólo entonces se les permitía casarse con mujeres. Las dotes, mahr, que se pagaban por los chicos eran considerables, y los fastos, mayores que los de los matrimonios heterosexuales. A los zagala no les estaba permitido dormir en la ciudad y vivían en chamizos o en cuevas. Participaban en la defensa y en las frecuentes guerras civiles. Son hechos recogidos en el Manuscrito de Siwa, guardado celosamente por una de las familias principales. En 1928, el rey Fuad visitó el oasis y, escandalizado, prohibió terminantemente los matrimonios homosexuales, aunque se dice que continuaron celebrándose durante algunas décadas. Los días transcurrían tranquilos. ¡Había tanto por ver! No quedaba mucho del templo del Oráculo, pero el lugar era soberbio, en un promontorio que dominaba el palmeral y las montañas de Dacruur en forma de pirámide. Otro lugar asombroso era la roca de Gebel Mauta, con pasadizos asfixiantes que conducían a tumbas egipcias repletas de frescos. Pocos placeres podían compararse al de zambullirse de noche en el agua fresca de las pozas de piedra construidas por los romanos, rodeadas de vergeles frondosos, sin mayor preocupación que contar las estrellas fugaces. Llegó el último día y Mahmud me había reservado una sorpresa. Tras rendir buena cuenta de un glorioso méchoui de cordero, asado en un agujero cavado en la arena y recubierto de brasas, aparecieron los músicos. Acompañado de la simsimía, una especie de lira de cinco cuerdas como salida de un relieve faraónico, un cantante de voz recia entonaba una letanía rítmica e hipnótica. Otro de los intérpretes seguía el ritmo rascando una botella. Finalizado un largo preludio, entraron todos a la vez con palmas y el cantante elaboró una complicada estrofa poética, parecida a la música beduina de Marsa Matruh. De pronto se llevó la mano a la oreja y, subiendo unas octavas, comenzó a cantar a gritos, como en trance, sin desafinar ni un ápice. Nunca había escuchado algo semejante. Era como si el espíritu del oasis se expresara a través de aquellas prodigiosas cuerdas vocales. El lagbi, savia de palmera fermentada, iba de mano en mano. Al atardecer, Mahmud Mansur, que no bebía, consideró que había llegado el momento de irnos y de dejar a los zagala que continuaran su fiesta. Nos detuvimos en la poza de Ain Suhna y me sumergí en sus aguas transparentes. Al poco apareció un zagala con su carreta tirada por un asno y me observó fijamente mientras nadaba. –Fih haga? (¿Ocurre algo?) –pregunté un tanto importunado. –Según –contestó. –¿Según qué? –Cada año el genio de esta poza se cobra la vida de un hombre como tributo. –Y… ¿este año? –¡No! Este año aún no –contestó desafiante como si esperara con ansia verme tragado de una vez por aquella poza milenaria. –¡Pues no seré yo el primero! Me apoyé en las paredes de piedra y salí de un impulso, como mi madre me trajo al mundo, ante la mofa de la chiquillería que acababa de llegar dispuesta también a refrescarse. Al atardecer, el templo del Oráculo de Amón brillaba dorado sobre un peñasco. Abajo, entre los vergeles, los zagala, tocados con burdas túnicas, que imaginaba parecidas a las de los campesinos romanos, regresaban a toda la velocidad que les permitían sus carretas, compitiendo peligrosamente por los caminos de arena, levantando nubes de polvo y rodeando el lago de sal cristalizada que parecía un espejo de fuego. ¿Cómo olvidar el oasis de Amón? Algunas noches, cuando el sueño tarda en acudir, cierro los ojos y regreso a Siwa. El feudo del conde Almásy, por Jacinto Antón ¿Y si el desierto no fuera más que polvo de cielo destruido? Esa bella idea de Edmond Jabès se ajusta como la chaqueta y el gorro de piloto a la personalidad del conde Almásy, el aviador y explorador cuya personalidad reflejó hermosamente retorcida por el más arrebatado romanticismo El paciente inglés. La sombra de Almásy, el verdadero, nacido en 1895 en el castillo de ámbar de Bernstein, ex húsar y piloto de la fuerza aérea húngara, audaz pionero del automovilismo, políglota, homosexual, aventurero enamorado del desierto, miembro de los servicios de inteligencia alemanes, asesor de Rommel en África, protagonista de una de las más osadas incursiones de comandos de la II Guerra Mundial (la Operación Salam), quizá agente doble, se cierne como un halcón sobre Siwa, puerta del desierto, y las mágicas extensiones doradas que rodean el oasis, especialmente el Gran Mar de Arena, al sur, verdadero feudo del conde. Si Alejandro Magno es el santo patrón de Siwa, Almásy, a lomos de su aeroplano Rupert, merecería ser su ángel tutelar. Como Alejandro, el húngaro fue guerrero, valiente y soñador –y gay–, y no cejó en su afán de inmensidades y maravillas (rastreó hasta su muerte la legendaria Zerzura, la ciudad y el oasis perdidos, el Shangri-La del desierto). El Hefestión de Almásy –que tuvo otros amantes, entre ellos seguramente Taher Pachá, sobrino del rey Fuad, y, de jovencito, el obispo Miklos, al que denominaba, para disimular, “mi tío”– se llamaba Hans Entholt (véase la reciente e indispensable biografía de John Bierman, The secret life of Laszlo Almásy, the real english patient) y era un joven actor alemán al que el explorador, que lo amaba, consiguió rescatar del frente ruso sólo para que –“el destino es más cruel que el desierto”, decía el aventurero magiar– lo matara una mina en 1943 durante la retirada del Afrika Korps. No hay noticia de que Almásy, como sí hizo Alejandro, consultara al viejo oráculo de Amón sobre la posibilidad de deificar a su amante –entre otras cosas porque Siwa, tras un corto periodo en manos del Eje (Rommel visitó el oasis el 21 de septiembre de 1942), volvía a ser la base de sus inveterados rivales, las patrullas del desierto británicas del Long Range Desert Group–. Durante años, Almásy recorrió los océanos de arena en torno a Siwa persiguiendo su gran obsesión, que no se llamaba Katharine, sino Cambises. Es cierto que, como Ralph Fiennes en el filme de Minghella, el conde explorador real llevaba siempre la Historia, de Herodoto, debajo del brazo, pero no porque le cautivara como al primero el trágico relato del trío compuesto por el rey Candaules, su mujer y el favorito Giges, sino por la información acerca de la desaparecida expedición enviada por el monarca persa Cambises contra el oasis de los ammonios (Siwa). El contingente entero, 50.000 hombres, según las fuentes antiguas, ahogado por un repentino qibli, una tormenta de arena, yace sepultado en algún punto del océano de dunas entre los oasis de Dajla y Siwa. Almásy hizo del ejército perdido uno de sus griales (el otro fue Zerzura, buscándola halló las célebres pinturas de nadadores de Wadi Soura y los uadis del Gilf Kebir), e incluso llegó a encontrar en sus exploraciones un ánfora griega y otros supuestos testimonios del desastre narrado por Herodoto. “Lo único que me interesa es buscar el ejército de Cambises, y Rommel me da la gasolina para hacerlo”, dijo en una ocasión, y de hecho es el mismo pacto fáustico del protagonista de El paciente inglés, que se vende a los nazis para encontrar a su amante. Si alguien podía hallar algo en el desierto, ése era Almásy, que una vez incluso encontró una mariposa en medio del Gran Mar de Arena. Pero el gran pecio de las dunas le eludió. Acaso porque es la naturaleza de los griales permanecer perdidos para siempre a fin de que podamos seguir buscándolos, y porque, como escribió el poeta Tom Lamont en ese himno de nuestros deseos, esperanzas y miedos que es Siwa door (La puerta de Siwa): “Pronto aprendemos que algunas cosas están escondidas para nosotros / o al menos agonizantemente pospuestas, / que algunas puertas nunca parecen abrirse, / que otras nunca parecen cerrarse / y que todas las puertas están / de alguna manera prohibidas”.
http://www.elpais.es/articulo/elpepspor/20050828elpepspor_7/Tes/ 8/9/2005 Resucitan a una momiaUna momia resucita virtualmente en Silicon Valley
SAN FRANCISCO (AFP) - Expertos informáticos de 'La Meca' estadounidense de las tecnologías, Silicon Valley, han usado la ciencia del siglo XXI para resucitar virtualmente a una momia egipcia. Técnicos de visualización informática de la compañía Silicon Graphics Incorporated utilizaron datos registrados del cuerpo para crear una imagen tridimensional de una chica momificada, que permanece en el Museo Egipcio de Rosicrucian en San José desde 1930 aproximadamente.
"Esta momia no es sólo un artefacto fascinante, sino también una joven niña que vivió muchos años atrás", dijo la encargada del museo Lisa Schwappach-Shirriff.
"Las imágenes de esta pequeña chica son impresionantes, y los detalles que podemos ver en ella son asombrosos."
Los trabajadores del museo apodaron a la chica 'Sherit', que dijeron que significa "la pequeña" en egipcio.
'Sherit' tenía casi cinco años cuando murió, y la ausencia de signos de violencia hace pensar que falleció de disentería o de alguna otra enfermedad común de entonces entre los niños del valle del Nilo, dijeron los investigadores.
8/7/2005 Desentrañados secretos de hace 2.000 años6 de Agosto del 2005
http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_new.asp?id_noticia=165594 8/6/2005 NoticiasLos faraones egipcios disfrutaron del vino tinto
Se resolvió el misterio. El vino que bebía el faraón Tutankamon era tinto, según ha revelado un nuevo estudio de científicos españoles. Por lo que se conocía hasta el momento, los científicos discrepaban sobre si los fósiles de vino descubiertos en las tumbas de los faraones eran de uvas rojas o blancas. El estudio demuestra ahora que el vino tinto era el favorito hace unos 3300 años. Ya se conocía que la producción de vino era extensa en el Antiguo Egipto. La primera evidencia científica de uvas es de unos fósiles de vides de 60 millones de años, aunque el primer documento escrito sobre la vinificación es una fuente mucho más reciente: la Biblia. Por staff writers
http://www.afrol.com/es/articulos/16085
Las Actas de sultanes de Egipto quedan inscritas en el Registro 'Memoria del Mundo' afrol News, 23 de Junio - Las Actas de sultanes y príncipes que gobernaron Egipto desde la era fatimí hasta el final del poder de los mamelucos (979-1517) han entrado a formar parte del Registro “Memoria del Mundo” de la UNESCO, junto con veintinueve obras y colecciones documentales pertenecientes a 24 países. Se trata de la colección más antigua de las conservadas en los Archivos Nacionales de El Cairo. La colección consta de 400 actas de los príncipes y sultanes que gobernaron Egipto desde los comienzos de la era fatimí hasta el final del poder de los mamelucos (979-1517), conteniendo información abundante sobre la vida política, económica y social de Egipto y los demás países de la la región a lo largo de esos seis siglos. © afrol News
El Patriarca Copto-Católico denuncia la persecución que sufren los cristianos en Egipto afrol News, 11 de Febrero de 2004 - El Cardenal Stephanos II Ghattas, Patriarca de los copto-católicos de Egipto, ha realizado unas fuertes declaraciones a la prensa, con motivo del primer encuentro entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas presentes en Egipto. Según el patriarca, la situación en la que vive la comunidad cristiana en Egipto es de "persecución". Patriarca de los copto-católicos de Egipto ha realizado unas declaraciones a la publicación religiosa "Mondo e Missione", en las que afirma que “la situación de los cristianos en Egipto es de persecución, a veces sutil, a veces violenta, por parte de la mayoría musulmana”. © afrol News
La Biblioteca de Alejandría acoge simposio filosófico internacional afrol News, 5 de Diciembre de 2003 - La Biblioteca de Alejandría volverá, entre los próximos días 9 y 10 de diciembre, a convertirse en centro internacional del humanismo. Durante dos días, acogerá el simposio internacional filosófico y humanista, que bajo el lema "Humanismos emergentes", reunirá a especialistas de todo el mundo.
Por staff
Quedan reveladas las técnicas de embalsamamiento del antiguo Egipto afrol News, 24 de Octubre de 2003 - Un grupo de científicos químicos alemanes están descubriendo uno de los secretos mejor guardados del antiguo Egipto; ¿cómo ha sido posible preservar las antiguas momias, de hasta 4000 años, hasta hoy? Un aceite para embalsamar, desconocido hasta hoy y de 3500 años de antigüedad es la respuesta. Un análisis químico de un santuario con las desconocidas resinas de embalsamamiento de la décimo octava dinastía (alrededor del año 1500 a.C.) se encontró que la capa que se ha utilizado originalmente para su conservación está basada en extractos de madera de cedro. El extracto en sí contiene un fuerte poder para la preservación que provoca de forma inmediata sobre el cuerpo humano fallecido un proceso de la momificación. © afrol News Imágenes de una Niña Egipcia momificada en 3DSan José
Científicos norteamericanos lograron las mejores imágenes 3D de una momia
Los investigadores consiguieron imágenes sin precedentes y consideradas las más sofisticadas del cuerpo de una niña egipcia cuyos restos momificados se conservaron en perfecto estado hasta hoy. (Agencias/TERRA.cl)
SAN JOSÉ, agosto 04.- Científicos de la Universidad de Stanford y Silicon Graphics Inc. Revelaron gracias a un escáner los secretos de una momia egipcia de 2.000 años sin romper sus vendajes ni sacarla de su sarcófago. Los investigadores consiguieron imágenes sin precedentes y consideradas las más sofisticadas del cuerpo de una niña egipcia cuyos restos momificados se conservaron en perfecto estado hasta hoy. El estudio de la momia se llevó a cabo en las instalaciones de Silicon Graphics en Mountain View, California, y recopiló cerca de 60 mil imágenes de la momia. En ellas pueden apreciarse con total claridad sus huesos, órganos y cavidades internas, así como su rostro e incluso sus dientes de leche. Entre las conclusiones que se obtuvieron están que la niña tenía entre 4 y 6 años y que fue amamantada hasta poco antes de su muerte. Los investigadores también descubrieron la pintura de una esfinge en la cubierta de la máscara que cubre su rostro momificado. Además, pudieron ver su cara virtualmente detrás de los vendajes impregnados con resina. Esta no es la primera vez que los egiptólogos utilizan tecnología de alto nivel para investigar los rituales de la momificación, pero sí es la ocasión en que se han obtenido las mejores imágenes 3-D del interior de una momia. La momia y sus imágenes computacionales estarán en exhibición en el Planteario y Museo Egipcio de San José durante todo el presente mes.
http://www.terra.cl/noticias/noticias.cfm?id_cat=1167&id_reg=523283 8/1/2005 130.000 visitantes en el museo egipcio barcelonésLa colección Museo Egipcio barcelonés atrajo 130.000 visitantesMás de 130.000 personas visitaron desde abril pasado hasta este domingo una exposición de 73 piezas de la colección del Museo Egipcio de Barcelona que se exhibió en el Museo Nacional de Colombia, se informó hoy.La muestra 'Egipto, el paso a la eternidad (4.000 a.C.-135 d.C.)', incluyó una selección de piezas de la Fundación Arqueológica creada en 1993 por el empresario español Jordi Clos Llombart. El eje de la exposición fue el mito de Osiris, el dios de ultratumba que marcó la civilización del Nilo, que se destacó por las prácticas funerarias en 4.000 años de historia y 31 dinastías. El museo bogotano expuso dos sarcófagos, amuletos, escarabajos, pectorales, máscaras, reposacabezas, jarras, cuencos, platos, vasitos de ungüento, espejos y otros artículos de piedra caliza, piedra pintada, arenisca, alabastro y bronce, y una momia de gato en lino pintado. 7/19/2005 Australia devuelve a Egipto antiguedades de contrabandoAustralia devuelve a Egipto antigüedades de contrabando
La policía australiana ha devuelto hoy a las autoridades egipcias siete valiosas antigüedades de hace 2.500 años que fueron sacadas de Egipto ilegalmente por una red de contrabando. Las reliquias, datadas en el 664 a.C., se encontraban a la venta en Internet cuando fueron identificadas el pasado mes de marzo y requisadas por la policía australiana, según fuentes del Ministerio de Medioambiente y del Patrimonio.
La policía australiana ha devuelto hoy a las autoridades egipcias siete valiosas antigüedades de hace 2.500 años que fueron sacadas de Egipto ilegalmente por una red de contrabando. Las reliquias, datadas en el 664 a.C., se encontraban a la venta en Internet cuando fueron identificadas el pasado mes de marzo y requisadas por la policía australiana, según fuentes del Ministerio de Medioambiente y del Patrimonio. Los siete objetos de antigüedad incluyen varias estatuillas funerarias, la cabeza de un hacha de bronce, un cuenco de cerámica y amuletos que, según la antigua creencia egipcia, ayudaban a los difuntos a encontrar su camino hacia el Más Allá. La devolución tuvo lugar durante una ceremonia celebrada en el Parlamento, en Canberra, en la que el ministro de Patrimonio, Ian Campbell, recordó que “Australia es uno de los primeros países en devolver objetos al pueblo egipcio en el marco de este tráfico” ilícito. Estas antigüedades forman tan sólo una parte de los objetos de contrabando que lleva a cabo una red internacional y que fue denunciada por Egipto hace algunos años. El embajador egipcio en Australia, Mohamed Tawfik, anunció que las reliquias serán utilizadas como evidencias en el juicio contra 10 personas acusadas de contrabando. Los objetos fueron sacados de Egipto con papeles falsificados que los presentaban como meras reproducciones. Hasta ahora, un total de 619 antigüedades han sido devueltas a Egipto. Las leyes relativas al patrimonio cultural en Australia protegen los objetos indígenas, los fósiles, los restos arqueológicos y los documentos y objetos históricos, pero también ofrece garantías de devolver las piezas extranjeras exportadas ilegalmente. Egipto recuperó una pieza con más de 3.200 años19 de Julio del 2005
http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/noticia_new.asp?id_noticia=164242
Egipto reclama bienes a Gran Bretaña y a BélgicaEgipto le reclama bienes arqueológicos a Gran Bretaña y Bélgica
Las dos esculturas fueron halladas en 1965 en una tumba de la V Dinastía (siglo 24 a.C.) y luego fueron robadas, informó hoy el Ministerio de Cultura en El Cairo. http://www.lasegunda.com/ediciononline/elmundo/detalle/index.asp?idnoticia=227459 7/16/2005 Tomografía a momias egipcias
7/14/2005 Regreso de piezas históricas a EgiptoEgipto en campaña por piezas históricasMAGGIE MICHAEL / AP EL CAIRO Egipto anunció ayer que estaba lanzando una campaña para el regreso de cinco de sus más preciados artefactos en museos del extranjero, entre ellos la Piedra de Rosetta, que está en Londres, y un hermoso busto de Nefertiti, en Berlín. Zahi Hawass, el principal arqueólogo del país, dijo que la UNESCO había aceptado mediar en sus reclamaciones de los objetos que se hallan actualmente en el Museo Británico, el Louvre de París, dos museos alemanes y el Museo de Bellas Artes de Boston. Varios países han librado una difícil batalla por el regreso de piezas que sostienen fueron saqueadas por los museos occidentales. Grecia ha buscado durante décadas la devolución de los Mármoles de Elgin del Partenón, que están en el Museo Británico. Las piezas que Hawass dijo que Egipto quiere recobrar están entre las más preciadas de los museos europeos. La Piedra de Rosetta, una gruesa placa de basalto negro, con una triple inscripción, fue la clave para descifrar los jeroglíficos egipcios. Ha sido una de las principales atracciones del Museo Británico de Londres, con 5 millones de visitantes al año. Lo mismo sucede con el Museo Egipcio de Berlín y su busto de Nefertiti. La escultura de hace 3,000 años se ha convertido en un símbolo de la belleza de la antigüedad, con las delicadas líneas del cuello de la reina, sus cejas elegantemente arqueadas y el fantástico adorno de cabeza. Por mucho tiempo el Museo Británico ha rehusado los intentos de Grecia de recuperar los Mármoles de Elgin. Una portavoz del museo, Hannah Boulton, dijo ayer que no había recibido ninguna petición de Egipto para la Piedra de Rosetta.
7/13/2005 Egipto, Tierra de Faraones
Una de las imágenes sedentes de Ramsés II a la entrada del complejo de Abu Simbel. Armado con una vieja Voigtländer de los años 50, con carrete de blanco y negro y una réflex con película de diapositivas, me disponía a pasar un tiempo en Egipto, ese país que ningún viajero puede dejar de visitar, un lugar donde el hombre viene a conocer su propia historia, escrita en piedra y pergamino.
Las paredes de los templos y tumbas son auténticos libros que narran la vida de aquel período. Su capital, El Cairo, bautizada como Al Qaahira por los fatimíes, es la ciudad más grande del mundo árabe. Conocida también como "la Madre del Mundo", es un monstruoso hormiguero donde 20 millones de habitantes sobreviven a un tráfico caótico de coches destartalados, carros tirados por burros, calesas de caballos y autobuses atestados de gente.
Dromedarios, compañeros inseparables de los hombres del desierto. El Cairo es una ciudad marrón. Sus casas, sus calles, sus coches… todo está cubierto de ese polvo del desierto y la terrible contaminación. Entre tanto ocre, sobresalen por su colorido los hoteles de lujo, uno de los dos pulmones -el otro es el Nilo- que dan vida y riqueza al país: el turismo.
La esfinge de Giza, siempre envuelta en el misterio acerca de su origen. Pero la capital de semejante tierra no defrauda al visitante. El Cairo es una ciudad tan atractiva y con tantas cosas para ver que el tiempo pasa sin dar respiro a los ojos del viajero. No se puede hablar de El Cairo, ciudad de sangrienta historia, sin conocer a los mamelucos, de origen turco, que de niños eran vendidos como esclavos por sus padres para ser entrenados exclusivamente para la guerra en defensa del sultán de Bagdad.
Frescos en la tumba de Seti I, el poderoso faraón que gobernó en tiempos de Moisés. Una casta que, debido a su especialización bélica, se hizo finalmente muy poderosa y sanguinaria, llegando a establecer en Egipto un estado propio, dirigido por sultanes turcos y que trajo gran prosperidad a El Cairo. La ciudad de las mil mezquitas, entre ellas la del sultán Hassan, de serena belleza y sencillez para no distraer la atención de los estudiantes del Corán, pues era y es una "madrassa", una escuela coránica.
Mezquita del sultán Hassan, construida en elegante alabastro. Otras célebres mezquitas de la ciudad son la de Ibn Tulun, una de las más grandes del mundo, en cuyo patio cabe todo un ejército con sus caballerías, o la mezquita de Al-Azhar, la primera universidad de la historia, hacia donde llegan estudiantes de todo el mundo a estudiar teología islámica, una carrera que puede llegar a durar 15 años.
Fuera de las horas de culto, las mezquitas son lugares donde la gente va a buscar el frescor y silencio de sus patios. La Ciudad de los Muertos: una ciudad dentro de El Cairo. Se trata, probablemente, del cementerio más extenso del orbe, construido por los mamelucos y habitado hoy en día por más de medio millón de cairotas que viven en chabolas o, directamente, dentro de las tumbas y panteones.
Para quien ha nacido y vivido en un cementerio, no es nada extraño pasear o ir de compras entre las tumbas y mausoleos. Curiosa constante en este país, en el que cohabitan la vida y la muerte como en ningún otro sitio. No se teme a la parca porque con ella viene la regeneración, como ha venido sucediendo desde el tiempo de los faraones. La muerte de sus antepasados les da la vida que hoy disfrutan.
Un muchacho transporta pan junto a la mezquita de Ibn Tulun. Los protocristianos egipcios, llamados coptos, discípulos de Moisés, fueron muy importantes en la vida de El Cairo. Aquí construyeron su propio reducto: el barrio Copto, donde aún pueden verse dos pequeños pero maravillosos templos, la iglesia colgante de Al Muallaqa y la iglesia de San Jorge, donde todavía utilizan el milenario idioma litúrgico copto en unos servicios religiosos que duran tres horas.
Un comerciante de verduras toma su te a la menta mientras espera la llegada de las compradoras. Khan el Khalili, el gran bazar egipcio, un laberinto donde pasear es un placer para los sentidos. En sus callejuelas repletas de pequeñas tiendas y talleres artesanos, deambulan los turistas en busca de recuerdos, regateando el precio de alfombras o bisutería, mientras el aire huele a esencias de Al Fayum y a especias de Nubia.
Bazar de Khan el Khalili. En la imagen, vendedores de recuerdos y "shisas". Y como en esa preciosa novela de Naguib Mahfouz, "El callejón de los milagros", cada rincón de El Cairo tiene un café, un lugar donde tomar el té con menta, fumar una "shisa" o pipa de agua y jugar una partida de "bagamon", el juego predilecto de los cairotas.
Un viajero descansa sobre la pirámide de Mikerinos mientras contempla la belleza y el misterio del lugar. Cada piedra es tan grande como una persona. Pero todavía queda mucho por conocer de esta urbe. Es primavera y el viento del "hamasín" oscurece el cielo. La atmósfera se llena de arena recordándole a El Cairo que es él, el desierto, el único señor de aquella tierra.
Dos siglos de estudios
7/11/2005 Tutankamón recupera su mausoleoTutankamón recuperará su mausoleo en el Gran Museo de Egipto, junto a las pirámides de Giza El Museo Egipcio de la plaza Tahrir de El Cairo se ha quedado pequeño. Hace unos días se presentaba el proyecto ganador del concurso para construir uno nuevo que se levantará a dos kilómetros de las pirámides de Giza TEXTO: TULIO DEMICHELI
El arquitecto Shih-Fu Peng, del estudio irlandés Heneghan & Peng, ha diseñado un complejo arquitectónico que se integrará en el paisaje de la meseta de Giza sin interferir arquitectónicamente con las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos, ni con la enigmática Gran Esfinge. Para lograrlo, buena parte de sus estructuras estarán semienterradas y rodeadas de grandes muros de material translúcido, cuya apariencia se mimetiza con la arena del desierto y la piedra con la que fueron construidos tan emblemáticos monumentos.
Todo el conjunto está concebido como un cono que se orienta desde el Parque del Nilo, en El Cairo, hacia las monumentales ruinas faraónicas de Giza, con la intención, según los arquitectos, de conjugar antigüedad con modernidad. Uno de los hallazgos de este proyecto es la «Gran escalinata» que asciende desde el hall de entrada hasta la planta superior, que albergará la colección permanente y recorrerá exposiciones temporales y otros servicios.
El futuro Gran Museo de Egipto, que tendrá una superficie de casi cincuenta hectáreas, estará situado a dos kilómetros de las pirámides y albergará cien mil piezas arqueológicas pertenecientes a las dinastías que gobernaron entre los años 3000 y 332 a. C. Estos fondos proceden en su mayoría del Museo Egipcio de la plaza de Tahrir en El Cairo, cuyo edificio ha cumplido recientemente un siglo. Las diversas colecciones estarán ordenadas temáticamente para que el visitante pueda seguir la evolución de la geografía, historia, cultura y religión del Egipto de los faraones. Como es natural, la joya de la Corona será la sala dedicada al tesoro de Tutankamón, cuya tumba será reconstruida tal y como era originalmente, utilizando unas 3.850 piezas que están almacenadas en los sótanos de Tahrir.
Actualmente se acondiciona el terreno sobre la que se edificará el museo y en septiembre se construirán la sala de restauración de las piezas arqueológicas, la planta de energía eléctrica y el sistema contra incendios. Se espera concluir las obras en 2010.
Adios a la exposición Faraón en MexicoDespiden miles exposición del antiguo Egipto La personas que hacen fila afuera del Museo Nacional de Antropología e Historia esperan cuatro horas para ver la exposición Faraón: El culto al Sol en el antiguo Egipto Sonia Peña 14:10 Miles de personas hacen fila en las afueras del Museo Nacional de Antropología e Historia, para despedir las 152 piezas originales del antiguo Egipto que permanecerán a la vista al público hasta las 22:00 horas del día de hoy.
Adultos, jóvenes, niños y ancianos tienen que esperar poco más de cuatro horas, para poder entrar a la exposición Faraón: El culto al Sol en el antiguo Egipto.
Las autoridades del museo estiman que se duplicó el número de visitantes respecto al día de ayer.
"Calculamos el doble de personas que ayer, más de cinco mil asistentes", expresó uno de los guías de la exposición.
En tanto, la fila de personas se extiende poco más de tres kilómetros.
Debido a la demanda, los responsables del museo tuvieron que aumentar a 50 el número de personas que entran por grupo para observar las piezas egipcias.
"Cada cinco minutos, entran 50 personas. El recorrido tarda una hora, por lo que queremos que sea más ágil", comentó otro guía.
En tanto, las autoridades del Museo Nacional de Antropología informaron que continuará la venta de boletos hasta las 16:00 horas, horario en que se cortará la fila.
Cabe señalar que por la demanda de asistentes, la exposición, que culminaba el pasado 30 de junio, se extendió 10 días más.
http://estadis.eluniversal.com.mx/notas/293089.html
7/10/2005 Comparación entre pirámidesJulio 9 de 2005 Comparación entre pirámide de Keops y torre de Colpatria sirve para entender exposición sobre Egipto La hizo el artista Daniel Castro para ‘aterrizar’ a los asistentes a la muestra ‘Egipto, el paso a la eternidad’, del Museo Nacional.
Cuatro mil quinientos cuarnta y ocho (4.548) años separan en tiempo de construcción a dos edificaciones: la gran pirámide de Keops, en Egipto, y la torre Colpatria, el gran edificio de Bogotá. La primera fue levantada, según los historiadores, 2.570 años a.C. y la segunda, en 1978. En lo que a altura se refiere, son 55 metros y aquí, la Colpatria gana con sus 192 metros contra los 137 Keops (eran 146,6 que se han reducido por la erosión y el paso del tiempo). Pero en las dimensiones de su base sí que hay diferencias. Para tener una percepción de cuánto mide un lado de Keops hay que caminar dos cuadras y media. Así, sin más preámbulos que esta ‘ubicación a la criolla’, se presenta la sala lúdica de la exposición Egipto, el paso a la eternidad, del Museo Nacional. Para saber todos estos datos hay que ir al tercer piso y entrar en esta sala, en la que la gran mayoría de los niños y de los adultos solo muestran cara de sorpresa por sentir mucho más cerca el Antiguo Egipto. Y al lado, unas ‘piedras’ de icopor, del tamaño de las reales de Keops, dan fe de que muchos de los visitantes todavía son más pequeños que una de las rocas que sirvieron para construirla (casi un millón), cuya medida es de cerca 1,50 metros cada una. Egipto es así: monumental. Y Daniel Castro, creador de la sala lúdica, sabe que de ahora en adelante, cuando haga un nuevo lugar de estos para una exposición, pondrá más en contexto la ciudad y el país. "Una conclusión a la que llegué con esta muestra", dice. Este artista plástico de la Universidad Jorge Tadeo Lozano se reunió, en enero pasado, con un grupo de 15 niños para empezar a trabajar el tema de Egipto. Diálogo y sentido común fueron las constantes del taller, en el que Castro aprendió que los adultos no pueden dárselas de sobrados. Cuatro niños le sorprendieron. Dos de colegios privados, que estaban al tanto del tema del monoteísmo, la esclavitud y los elementos representativos del imperio, y dos que viven en el barrio Egipto, expertos en Moisés y las pirámides. Los ‘qués’ y los ‘cómos’ fueron otros ingredientes. "Egipto cautiva. Debíamos traer su monumentalidad en alguna proporción. Es un sitio lejano para nosotros y quisimos acercarlo lo más que pudimos". Entonces, de la relación ciudad-Egipto se pasó a la de país-Egipto. Los 1.558 kilómetros de recorrido del río Magdalena, el más largo de Colombia, pueden parecer muy pocos al lado de los 6.693 kilómetros del Nilo, pero muestran la diferencia entre las corrientes. Y hubo otra petición de los niños del taller: incluir los alfabetos de las dos culturas. En un cajón, tablas por un lado con las letras egipcias y por el otro, las del español, hacen a los visitantes escribir en egipcio sus nombres o palabras de la cotidianidad. Sin embargo, la diferencia es grande y pocas se logran. La momificación, algunos de los dioses del panteón egipcio, la sorpresa de los descubridores de la tumba de Tutankamón a través de unos visores (por un pequeño hueco que abrió en una piedra Howard Carter vio el tesoro del rey niño) y el manejo de los tiempos entre los sucesos de una historia y otra también se visitan. Castro, que entre otras salas lúdicas hizo las de las exposiciones de Picasso y de la colección Ráu, así como la permanente de la Muestra Botero, no sabe qué vendrá ahora. A lo mejor la de los guerreros de Terracota, que será a mediados del 2006 y que incluirá cuatro de las estatuas chinas originales. Otro taller y reuniones con su equipo lo llevarán a crear más similitudes entre culturas lejanas y ciudades distantes. Pero así es el arte, una conjunción de universos. ¿A quién se le había ocurrido comparar la gran Keops con la gran torre Colpatria? Cómo disfrutar a ‘Egipto’ La exposición ‘Egipto, un paso a la eternidad’ está abierta al público hasta el próximo 31 de julio. Comprende 73 piezas originales que datan de 4.000 aC al 135 año. Los visitantes pueden ver algunas de las prácticas funerarias desarrolladas por esta civilización a lo largo de su historia que incluyen estatuillas, máscaras, amuletos, redecillas, collares, estelas, implementos de maquillaje y piezas de cerámica, que hacen parte de la colección privada de arqueología del catalán Jordi Clos, que dio origen a un museo en Barcelona. Los horarios de visita son de lunes a sábado, de 10 a.m. a 6 p.m., y los domingos, de 10 a.m. a 5 p.m. No se abre el lunes. Las boletas cuestan 5.000 pesos adultos, 3.000 pesos estudiantes y personas mayores de 65 años y 2.000 pesos niños. El Museo Nacional queda en la carrera 7a. No. 28-66. Teléfono: 3348366. Hay parqueaderos cerca. OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE 7/9/2005 Mas de 32 millones de dólares en gananciasEGIPTO-ARQUEOLOGIA 06-07-2005 Exposiciones en el extranjero aportan más 32 millones dólaresLas exposiciones de piezas arqueológicas egipcias realizadas en el extranjero en los últimos tres años generaron a Egipto ganancias por más de 32 millones de dólares, informó hoy el ministro egipcio de Cultura, Faruq Hosni.'Ese importante logro se obtuvo en las 18 exposiciones organizadas en países como Italia, Francia, Alemania, Austria, Estados Unidos, China y Suiza, entre otros', declaró Hosni en un comunicado del Consejo Supremo de Antigüedades (CSA) de Egipto. 'Esas exhibiciones arqueológicas en el exterior se realizan conforme a acuerdos contraídos con los estados que acogen las exposiciones, y sólo se permite que salgan de Egipto piezas repetidas con las debidas garantías de protección', subrayó el ministro. Hosni, que además es presidente del CSA, destacó que las ganancias serán usadas para financiar proyectos de restauración y construcción de nuevos museos para conservar el patrimonio histórico y cultural del país. Por su parte, el secretario general del CSA, el egiptólogo Zahi Hawas, confió en que la exposición itinerante de parte del ajuar del faraón Tutankamon que se expone este año en cuatro ciudades estadounidenses dé al estado egipcio 35 millones de dólares. Este dinero -dijo- irá destinado a la financiación del nuevo Museo Egipcio que se proyecta en una explanada cercana a las Pirámides, y cuyo coste se ha calculado en alrededor de 550 millones dólares.
Opera Aida en CuencaLa plaza de toros de Cuenca acogerá la representación de 'Aida' de la State Opera de Bulgaria El Patio de Armas de la Academia de Infantería de Toledo y la plaza de toros de Cuenca serán los escenarios donde la State Opera de Bulgaria representará 'Aida', dentro de los actos conmemorativos del 400 aniversario de la publicación de la primera edición de El Quijote.El director del área de Cultura de la empresa pública 'Don Quijote de la Mancha 2005', José Domingo Delgado, presentó hoy en rueda de prensa la ópera Aída que pondrá en escena la State Opera de Bulgaria el día 20 de julio en Toledo y el 22 del mismo mes en Cuenca, un espectáculo único que, según declaró, 'está en consonancia con la grandiosidad de las dos ciudades Patrimonio de la Humanidad, Cuenca y Toledo, y con la importante ocasión que justifica su llegada a Castilla-La Mancha: el IV Centenario de El Quijote'. Delgado anunció que las entradas ya están a la venta en los puntos habituales de Caja Castilla-La Mancha y en los próximos días en los del El Corte Inglés a un precio de 15 y 20 euros, y explicó que la compañía búlgara se presentará ante el público castellano-manchego con el montaje de esta conocida obra de Verdi el próximo 20 de julio en el Patio de Armas de la Academia de Infantería de Toledo, y el viernes siguiente en la plaza de toros de la capital conquense. Ambas actuaciones comenzarán a las 22.00 horas. Se trata, según afirmó, de una 'oportunidad única' para poder disfrutar de una ópera 'grandiosa' que cuenta con la participación de importantes intérpretes como la primera soprano del Teatro Bolshoi de Moscú, Galina Stoyanova. La State Opera de Bulgaria nació en 2001 con la participación de varios miembros de las óperas estatales, orquestas y coros búlgaros de larga tradición y algunos solistas de países vecinos de Europa central. Sus giras internacionales les han permitido llevar sus espectáculos a Suiza, Alemania, Holanda, Francia, España, Portugal y EE UU. Hasta el momento, la State Opera de Bulgaria se ha presentado siempre con los grandes títulos del repertorio lírico tradicional, fundamentalmente verdiano como 'Na-bucco', 'Rígoletto', 'Trovatore', 'Aída' y 'Otello', junto a otros de igual preferencia popular como 'Lucía dí Lammermoor' o 'Tosca'. La ópera 'Aida' escrita por Verdi en 1870 y ambientada en el Egipto de los faraones, narra la historia de Aida, esclava etíope de Amneris, la hija del Faraón. Esclava y señora están enamoradas de Radamés, capitán egipcio que ama a la primera y está destinado a casarse con la segunda.
7/6/2005 Entrevista con Abeer Helmy El AdamyEntrevista
Abeer Helmy El Adamy Abeer trabaja en el Museo de El Cairo en donde la conocí el verano de 2000. Es quizá una de las investigadoras con las que mejor relación tengo. El correo electrónico nos ha servido para intercambiar informaciones. Gracias a ella, las momias reales del Museo de El Cairo casi no tienen secretos para mí. A su amabilidad debo el hecho de poder haber visto en persona a reyes un tanto olvidados e incluso mal identificados. Ya son muchos años juntos de aquí para allá con momias de animales y brazos de reyes. En la actualidad estudia junto a la egiptóloga Rosalie David en la Universidad de Manchester (Reino Unido).
¿Su opinión sobre los estudios de ADN de las momias? © Nacho Ares 2004 Carmen Pérez
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